Qué Hacer Ante un Conductor Hostil

conductor hostil, consejos, que hacerDe la manera en que usted reaccione ante esos tipos que se creen dueños de las carreteras y de las calles depende su seguridad.

Una noche de julio en que estaba fuera de servicio e iba conduciendo por una autopista, el oficial de la Policía de Caminos de California Fidel Alemán le encendió por un momento las luces altas de su vehículo a una camioneta que se le había atravesado bruscamente. La camioneta empezó entonces a seguirlo muy de cerca y con las luces altas, hasta que el oficial se detuvo a un lado del camino.

Cuando Alemán, de 33 años, se apeó, el otro conductor sacó una escopeta por la ventanilla y le disparó a quemarropa. Habiéndolo herido de muerte, se alejó a toda velocidad.

“Esto viene a probar por una vez más la necesidad de que los automovilistas actúen con prudencia”, comentó después del incidente Rhett Price, funcionario policial encargado de asuntos públicos. “Las calles son muy peligrosas”.

Julie Candler, que escribe sobre automóviles, intentó en una ocasión tomar un retorno, pero el vehículo que iba delante se Io impedía. Tocó discretamente el claxon para que el conductor avanzara. “Supongo que eso sulfuró al otro conductor”, cuenta la señora Candler, “porque, en respuesta, puso reversa y le pegó a mi auto. Luego gritó una grosería y “se alejó rápidamente”.

El problema de los automovilistas agresivos se ha agudizado. Estos tipos se dan a notar circulando a gran velocidad, pegándose al vehículo de delante, encendiendo las luces altas, atravesándose e insultando a medio mundo.

Los expertos de la policía atribuyen el aumento de esa hostilidad a que cada vez hay más tránsito y a que los conductores desahogan sus frustraciones en la calle. El psiquiatra John Larson señala: “En las carreteras, la gente se siente protegida por el anonimato y, en consecuencia, deja aflorar su irritación”.

Sark Samarian, un instructor que enseña a conducir a la defensiva, afirma que el peligro puede reducirse al mínimo “previendo los riesgos, sabiendo cómo proceder y reaccionando a tiempo”.

Este y otros expertos recomiendan las siguientes estrategias:

Si un vehículo le va pisando los talones. “Cuando vea que un auto se aproxima rápidamente por detrás, disminuya la velocidad para aumentar la distancia entre usted y el vehículo de delante, por si acaso tiene que frenar bruscamente”, explica Samarian. Mantenga luego una velocidad constante para que el de atrás lo rebase. “Si no lo rebasa”, agrega, “encienda la luz direccional y pase a un carril despejado”.

John Larson afirma que los automovilistas que “se pegan” al vehículo de delante son “gente a la que le gusta competir, y que ve a los demás conductores solamente como obstáculos”. Lo que él aconseja es “concentrarse en la propia manera de conducir, y no en la del tipo que va hostigándonos. No conviene mirarlo a los ojos, pero sí ajustar el retrovisor para hacerle saber que ya advertimos su presencia”.

Si un vehículo va culebreando. “Si ve que un coche avanza en zigzag atravesándoseles a otros, esté casi seguro de que también se le atravesará a usted. Disminuya, pues, la velocidad, de manera que tanto ese conductor como usted tengan más espacio”, dice Samarian.

La prevención es importantísima. Para apreciar la situación, mire por el retrovisor y por los espejos laterales a intervalos de tres a diez segundos, según la densidad del tráfico. Siempre que vaya a cambiar de carril, adviértaselo a los otros conductores con las luces direccionales.

Si hay peligro de confrontación. El riesgo de que salga usted lastimado disminuye si adopta una actitud serena y no entra en el juego de las competencias. Por ejemplo: si otro conductor acelera cuando usted intenta rebasarlo, actúe con prudencia y vuelva a colocarse atrás. “Nunca se mezcle en una lucha de poder”, aconseja la psiquiatra Cassandra Klyman. “No vale la pena jugar con fuego. El otro automovilista podría estar ebrio, drogado o perturbado emocionalmente”.

Peor aún: podría estar armado. En la Navidad de 1992, John y Pamela Mascaro, y su hija de tres años, Holly, iban a su casa de regreso de una fiesta. John vio que un auto de color canela los seguía muy de cerca. Sin darle tiempo de apartarse, el otro vehículo se colocó junto al suyo. El conductor y John intercambiaron palabras y señas ofensivas, y luego aquel volvió a ponerse atrás. John pensó que el incidente había terminado, pero de pronto oyó tres disparos y advirtió que le habían dado á su esposa en la cabeza. La mujer murió al día siguiente. Tenía 32 años.

Los automovilistas que hacen el papel de padres severos (por ejemplo, impidiendo pasar a otro con el propósito de “darle una lección”) se buscan problemas. “Eso no conduce a nada bueno y hasta puede provocar una desgracia”, opina Larson. Días después de haber sufrido un accidente, una mujer seguía insistiendo en que ella había tenido el derecho de paso. Y, en efecto, lo había tenido.

Pero quedó con tres costillas fracturadas y con su auto destrozado, cuando pudo haberlo evitado.

Si lo cercan. En algunas circunstancias, lo más sensato es salirse del camino. La ex editora Nancy Kennedy recuerda la ocasión en que un enjambre de motociclistas la rodeó de buenas a primeras. “Me asusté porque la carretera era angosta. Entonces me detuve en un restaurante a tomar una taza de té. Al cabo de diez minutos, los motociclistas habían desaparecido”.

Si se ve usted metido en una situación que puede acabar en pleito y no puede eludirla, conserve la calma. Apunte el número de matrícula del otro vehículo, y después llame a la policía.

Hasta los conductores más pendencieros pueden corregirse si logran verse a sí mismos de la misma manera en que los demás los ven a ellos. Un hombre que en general se comportaba juiciosamente, se ponía como fiera apenas tocaba el volante, y todo el tiempo iba renegando de lo que hacían los demás automovilistas. Dejó de actuar así un día en que su sobrino de seis años interrumpió su diatriba con esta pregunta:

–Tío Bob, ¿por qué permites que esa gente vaya por tu calle?

Los mejores conductores son los que no se meren con los demás y toman las cosas con calma, para que sus viajes largos le resulten placenteros, B.J. Campbell, en otro tiempo director de un centro de investigación sobre seguridad en las carreteras, permanece en el carril derecho, mantiene una velocidad ligeramente inferior a la máxima reglamentaria y “mira el mundo girar”.  Se asemeja mucho esta actitud a la que toma Jacqueline Michael en su  recorrido diario al trabajo: “Ceder: ese es mi lema. Yo me quedo tan campante cuando me rebasan los conductores que van a toda velocidad.  Y jamás toco el claxon cuando se me  atraviesan. ¿Para qué azuzar a los  animales?”

Los automovilistas que se creen dueños de las carreteras y de las calles y que consideran rivales a los demás conductores, pueden hacer desagradables y peligrosos los viajes. La manera en que usted reaccione la próxima vez que se encuentre con uno de ellos, tal vez determine su seguridad y su supervivencia. 

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