¿Quieres aún más? Aquí hay Algunas Pautas (10)

Con este artículo terminamos la Serie “Padre Rico, padre pobre” de Robert Kiyosaki que nos enseña lo que se tiene que hacer para que surgan ideas nuevas y comenzar a levantar un negocio. Estas son las pautas que el utilizó para ser un empresario exitoso.

[box type=”info”]Este es el Artículo No. 10 perteneciente a la Serie “Padre Rico, Padre Pobre” de Robert Kiyosaki.[/box]

Muchas personas quieren hacer, en lugar de pensar, y también hay personas que piensan pero no hacen. Aquí compartiremos las pautas de cómo comenzar:

Deja de hacer lo que estás haciendo.

robert kiyosaki, padre rico, padre pobre, consejos, empresario multimillonarioEn otras palabras, tómate un recreo y evalúa lo que funciona y lo que no funciona. La definición de demencia, es hacer las mismas cosas y esperar un resultado diferente. Deja de hacer lo que no funciona y busque algo nuevo para hacer.

Busca nuevas ideas. Ve a librerías y busca libros sobre temas distintos y únicos, tratando de encontrar nuevas ideas de inversión.  Compra libros de cómo hacer sobre una determinada fórmula acerca de la cual no sabes nada. Por ejemplo, fue en una librería donde encontré el libro “La solución del Z6 por ciento”, de Joel Moskowitz. Compré el libro y lo leí.

¡Entra en Acción!

Al jueves siguiente, hice exactamente lo que el libro decía. Paso por paso. También he hecho lo mismo para encontrar oportunidades de bienes raíces en oficinas de abogados y bancos.

La mayoría de las personas no toman acción, o permiten que otras personas los desvíen de cualquier nueva fórmula que estén estudiando. Mi vecino me explicó por qué el 16 por ciento no funcionaría. Yo no lo escuché, ya que él nunca lo había puesto en práctica.

Encuentra a alguien que haya hecho lo que tu quieres hacer.

Invítalo a almorzar. Hazle preguntas sobre algunos tópicos de información, pequeños trucos del negocio. Como ocurrió en el caso de
los certificados del gravamen impositivo del 16 por ciento, en que me dirigí a la oficina impositiva del condado, y hablé con la empleada gubernamental que trabajaba allí. Descubrí que ella también invertía en esos certificados. Inmediatamente la invité a almorzar. Estaba emocionada por poder contarme todo lo que sabía, y la forma de hacerlo. Luego del almuerzo, se pasó la tarde explicándome todo. Al día siguiente, gracias a su ayuda, encontré dos propiedades grandiosas, y he estado acumulando un interés del 16 por ciento desde entonces. Me tomó un día para leer el libro, otro para tomar acción, una hora para almorzar, y un día más
para adquirir dos grandes negocios.

Toma clases y compra cintas de audio.

Yo exploro el periódico en busca de cursos nuevos e interesantes. Muchos son gratis, o de bajo costo. También asisto y pago costosos seminarios sobre temas que me interesa aprender. Soy rico y no requiero de un trabajo, simplemente gracias a los cursos que tomé.
Tengo amigos, que no toman esos cursos, quienes me han dicho que estaba desperdiciando mi dinero pero, sin embargo, aún permanecen en el mismo trabajo.

Haz infinidad de ofertas.

Cuando quiero adquirir alguna propiedad, examino muchas, y generalmente redacto una oferta. Si ustedes no saben qué es una “oferta”, yo tampoco. Ese es el trabajo del agente de bienes raíces. Ellos hacen las ofertas. Yo hago el menor trabajo posible.

Una amiga mía, quería que le mostrara cómo comprar casas de apartamentos. Así que un sábado, ella y yo, fuimos a ver seis, junto con su agente. Cuatro eran perros, pero dos eran buenas. Le sugerí redactar ofertas por las seis, ofreciendo la mitad de lo que los dueños pedían. Ella y su agente por poco se infartan. Pensaban que sería violento, que podría ofender a los vendedores, pero realmente creo que el agente no quería trabajar tan esforzadamente. Así que no hicieron nada, y fueron en busca de una mejor transacción.

Nunca fue hecha ninguna oferta, y esa persona aún está buscando la transacción “correcta” al precio correcto. Bien, uno no sabe cuál es el precio correcto hasta que aparece una segunda parte que quiere negociar. La mayoría de los vendedores piden demasiado. Verdaderamente, es poco frecuente que un vendedor pida un precio inferior al valor real de la propiedad.

Moraleja de la historia: haga ofertas. Quienes no son inversores no tienen idea de lo que se siente al estar tratando de vender algo. Yo he tenido una propiedad que intenté vender durante meses. Hubiera recibido con gusto cualquier ofrecimiento. No me hubiera preocupado por lo bajo de la oferta. Me podrían haber ofrecido diez cerdos y hubiera estado contento. No por la oferta, sino porque que había alguien interesado. Incluso tal vez habría considerado una chacra de cerdos como intercambio. Pero así es como la cosa funciona. El juego de comprar y vender es divertido. Téngalo en mente. Es divertido, y es tan sólo un juego.
Haga ofertas. Alguien puede decir “sí”.

Y yo siempre hago ofertas con cláusulas de escape. En bienes raíces, hago mi oferta con las palabras “sujeto a la aprobación del socio comercial”. Nunca especifico quién es el socio comercial. Muchas personas no saben que mi socio es mi gato. Si aceptan la oferta, y a mí no me interesa el trato, llamo a mi casa y hablo con el gato. Hago este comentario absurdo para ilustrar cuán absurdamente fácil y simple es el juego. Muchas personas hacen las cosas demasiado complicadas y las toman demasiado seriamente.

Encontrar un buen acuerdo, el negocio correcto, la gente correcta, los inversores correctos o lo que sea, es como salir con alguien. Usted debe salir al mercado y hablar con muchísimas personas, hacer una infinidad de ofertas, contraofertas, negociar, rechazar y aceptar. Conozco personas que se sientan en su casa esperando que suene el teléfono, pero a menos que usted sea Cindy Crawford o Tom Cruise, pienso que es mejor que usted vaya al mercado, aunque más no sea al supermercado. Buscar, ofrecer, rechazar,
negociar y aceptar son parte del proceso de casi todo en la vida.

Transita corriendo, caminando o conduciendo por unas cien áreas, durante diez minutos, una vez por mes.

He encontrado algunas de mis mejores inversiones en bienes raíces mientras corría. Acostumbro a correr por un determinado vecindario por un período de un año. Lo que busco es algún cambio Para que exista beneficio en un trato, deben existir do, elementos: oportunidad y cambio. Hay muchísimas oportunidades, pero es un cambio lo que convierte una oferta er oportunidad redituable. Por lo tanto cuando corro, lo hago por un barrio en el cual me gustaría invertir. Es la repetición lo que me permite notar ligeras diferencias. Noto carteles de venta de bienes raíces que han estado allí por un largo tiempo. Eso significa que es probable que el vendedor esté abierto a negociar. Observo a los camiones de mudanza, que entran o salen. Hago que se detengan y hablo con los conductores. Hablo con los carteros. Es impresionante la cantidad de información que adquieren sobre un área determinada.

Encuentro un área mala, especialmente un área en la cual las malas noticias han espantado a todo el mundo. Les hago un seguimiento de, a veces, un año esperando señales de que algo esté cambiando para mejor. Hablo con los vendedores, especialmente los nuevos, y descubro por qué ellos están mudando oficinas allí. Me lleva tan sólo unos minutos al mes, y lo hago mientras hago algo más, como hacer ejercicios, o ir y venir del almacén.

Respecto de las acciones, me gusta el libro de Peter Lynch Adelantarse a la calle Beating the Street, por su fórmula para seleccionar acciones que crecen en valor. He descubierto que los principios de encontrar algo de valor son los mismos, ya sea que se trate de bienes raíces, acciones, fondos comunes de inversión, nuevas compañías, una nueva mascota, una, nueva casa, una nueva esposa, o una oferta de detergente de lavandería.

El proceso es siempre el mismo. Usted necesita saber qué es lo que está buscando y luego ¡salir a buscarlo!

Por qué los consumidores siempre serán pobres. Cuando el supermercado hace una liquidación, digamos, papel higiénico, el consumidor se apresura y almacena producto. Cuando mercado de valores liquida, más comúnmente denominado era: o corrección, el consumidor huye del mercado. Cuando el supermercado eleva sus precios, el consumidor compra en algún otro lugar. Cuando el mercado de valores aumenta sus precios, el consumidor comienza a comprar.

Mire en los lugares correctos. Un vecino compró un condominio por u$s 100.000. Yo compré un condominio idéntico justo al lado del suyo, por u$s 50.000. Me dijo que está esperando que suba los valores. Le contesté que el beneficio se obtiene cuando s compra, no cuando se vende. El compra a través de un agente inmobiliario quien no posee bienes de su propiedad. Yo comer en el departamento de hipotecas de un banco. Pagué u$s 50 por una clase acerca de cómo se hace esto. Mi vecino pensó que u$s 500 por una clase sobre inversiones en bienes raíces era demasiado caro. Me dijo que no podía pagar eso, y que n disponía del tiempo. De manera que él espera que el precio suba.

Yo primero busco personas que quieran comprar, y luego busco a alguien que quiera vender. Un amigo estaba buscando una cierta extensión de tierra. El tenía el dinero, pero no disponía del tiempo. Encontré una fracción de tierra más extensa de la que mi amigo estaba buscando, hice una reserva, llamé a un amigo y él quiso una parte de esa fracción. Así que le vendí dicha porción, y luego compré la tierra. Me quedé con la porción de tierra restante como regalo. Moraleja de la historia: compre el pastel y pártalo en porciones. La mayoría de las personas están buscando lo que pueden permitirse, así que buscan algo muy pequeño. Ellos compran sólo una porción del pastel, así que acaban pagando más por menos. Los estrechos de pensamiento no obtienen las porciones grandes. Si quiere hacerse más rice piense más grande en primer lugar.

Los minoristas disfrutan de dar descuentos por volumen, simplemente porque a la mayoría de los hombres de negocios les encantan los grande; consumidores. Así que aunque usted sea pequeño, siempre puede penca en grande. Cuando mi empresa salió al mercado en busca de computadoras, llamé a varios de mis amigos y les pregunté si también estaban preparados para comprar. Luego fuimos a varios distribuidores y logramos un excelente acuerdo debido a que queríamos comprar una gran cantidad. He hecho lo mismo con acciones. La gente pequeña continúa siendo pequeña porque piensa en pequeño; actúan solos, o directamente no lo hacen.

Aprenda a partir de la historia. Todas las grandes compañías en el mercado de valores comenzaron como pequeñas compañías. El coronel Sanders no se hizo rico hasta que perdió absolutamente todo en la década del 60. Bill Gates era uno de los hombres más ricos del mundo cuando aún no tenía 30 años.

La acción siempre vence a la inacción.

Las palabras importantes siguen siendo “hecho” y “hacer”. Tal como lo ha repetido infinidad de veces Robert Kiyosaki en el libro Padre Rico, Padre Pobre. Tu debes tomar acción antes de recibir la recompensa financiera. ¡Actúa ya!

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