Trabaja Para Aprender y no por el Dinero (7)

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La mayoría de personas aceptan trabajos por la paga, buscando la especialización en el área que se desempeñen para tener mejores ingresos. Robert Kiyosaki nos recomienda que trabajemos para aprender y fortalecer esas áreas con las cuales no estamos acostumbrados a tratar.

[box type=”info”]Este es el Septimo Artículo perteneciente a la Serie “Padre Rico, Padre Pobre” de Robert Kiyosaki.[/box]

Lección Seis: Trabaje para aprender y no por el dinero 

En 1995, acepté una entrevista con un periódico de Singapur. La joven reportera fue puntual, y la entrevista se encaminó de inmediato.

“Algún día, me gustaría ser autora de libros líderes en ventas, al igual que usted”, dijo.

“Usted tiene un gran estilo”, le respondí. “¿Qué es lo que la detiene para alcanzar su sueño?” “Parece que mi trabajo no avanza hacia ningún lado”, dijo calmadamente. Así que conservo mi empleo en el periódico. Al menos con eso pago mis cuentas. ¿Tiene alguna sugerencia?”

“Sí, la tengo”, dije vivamente. “Un amigo mío tiene aquí en Singapur, una escuela en la cual las personas se entrenan para vender”.

Ella se puso rígida. “¿Está diciendo que debería ir al colegio para aprender a vender?”

 Yo asentí

“No lo dice en serio, ¿verdad?”

Asentí otra vez. “¿Qué hay de malo en eso?” Ahora yo trataba de dar marcha atrás. Ella se sentía ofendida por algo, y yo deseaba no haber dicho nada.

“Tengo un master en literatura inglesa. ¿Por qué debería ir a una escuela a formarme como vendedora? Soy una profesional. Odio a los vendedores. Lo único que quieren es dinero. Así que dígame porqué debería yo estudiar ventas.”

Sobre la mesa de café yacía una copia de mi primer libro Si quiere ser rico y feliz, ¿no vaya al colegio?. Yo lo recogí junto con las notas que ella había apuntado en su anotador. “¿Ve esto?” dije señalando sus anotaciones.

Ella miró sus notas. “¿Qué?”, dijo confundida

“Dice libros mejor vendidos, no mejor escritos”.

Sus ojos se abrieron inmediatamente.

“Soy un terrible escritor. Usted es una escritora maravillosa. Yo asistí a una escuela de ventas. Usted tiene un master. Junte todo eso y tendrá un “autor de libros mejor vendidos”, y un “autor de libros mejor escritos”. 

Sus ojos destellaron enojo. “Nunca me rebajaré a tal punto de ir a aprender cómo vender. La gente como usted no ofrece literatura sobre negocios. Yo soy una experimentada escritora profesional, y usted es un vendedor. No es justo”.

Guardó el resto de sus notas en su lugar, y se fue rápidamente atravesando la gran puerta de vidrio en la húmeda mañana de Singapur.

Por lo menos, a la mañana siguiente escribió sobre mí imparcial y favorablemente. El mundo está lleno de personas sagaces, talentosas, instruidas y dotadas. Nos encontramos con ellas día tras día. Están por todos lados. 

Un consultor de negocios especializado en comercio médico me estuvo diciendo que muchos doctores, dentistas y quiroprácticos tienen problemas con sus finanzas. Hasta ahora, yo pensaba que cuando se graduaban, los dólares les fluían. Fue este consultor el que me dio la frase “están a una habilidad de distancia de la riqueza”. El ejemplo clásico de sinergia de habilidades era la joven escritora del periódico. Si ella se hubiera capacitado diligentemente en ventas y marketing, su ingreso hubiera pegado un salto cuantitativo. 

Cuando me gradué de la Academia de la Marina Mercante de los Estados Unidos en 1969, mi padre instruido estaba feliz. Standard Oil de California me había contratado para su flota de tanques de petróleo. Tenía una gran carrera por delante, pero renuncié luego de seis meses, e ingresé en el Cuerpo de Marina para aprender a volar. Mi padre instruido estaba devastado. Mi padre rico me felicitó. 

En el colegio y en el trabajo, la opinión popular es la idea de “especialización”. Es decir, para ganar más dinero u obtener ascensos, se necesita “especializarse”. Papá pobre creía en ese mismo dogma, Y por eso se sintió encantado cuando eventualmente logró su doctorado. Padre rico me alentaba a hacer exactamente lo opuesto. “Debes tratar dé saber un poco acerca de muchas cosas”, era su sugerencia. 

Al volver de Vietnam en 1973, renuncié a mi comisión. Padre rico estaba orgulloso de mí. Mi padre instruido estaba avergonzado Conseguí un trabajo en la Corporación Xerox. Ingresé allí por una razón, que no fueron los beneficios. Yo era una persona tímida, y la idea de vender era el tema más atemorizante del mundo.

Trabajé en Xerox por cuatro años, hasta que superé mi miedo a golpear puertas y ser rechazado. Una vez que pude estar consistentemente posicionado entre los cinco primeros puestos en ventas, volví a renunciar y cambiar, dejando atrás otra gran carrera con una excelente compañía.

En 1977, formé mi primera empresa. Mi primer producto, una billetera de nylon y velero, se fabricaba en Oriente, y era enviado a Nueva York. Si fracasaba, iría a la quiebra. Padre rico creía que era mejor quebrar antes de los 30 años. “Aún tienes tiempo para recuperarte”, fue su consejo.

Existe una espantosa teoría en gestión empresarial que expresa “Los empleados trabajan lo suficientemente arduo como para que no los despidan, y los dueños pagan apenas lo suficiente como para que los empleados no renuncien”. En lugar de eso, yo recomiendo a la gente joven que busquen trabajos por lo que podrían aprender, Y no por lo que podrían ganar. Echen una mirada alrededor y vean cuál es la capacitación que desean adquirir, antes de elegir una profesión específica y quedar atrapados en la “carrera de ratas”. 

La pregunta que formulo a menudo a la gente es “¿Hacia dónde te está llevando tu actividad diaria?” Al igual que el pequeño hámster, me pregunto si la gente ve adonde los está llevando su ardua labor. ¿Qué les depara el futuro? 

En su libro El mito de la jubilación, Craig S. Karpel escribe: “Visité las oficinas centrales de una consultora nacional de seguros de retiro, y me reuní con una directora ejecutiva que se especializa en diseñar planes de retiro lujosos para ejecutivos de primera línea. Cuando le pregunté qué podían esperar las personas que no tienen la oficina alfombrada y con la mejor vista, en relación a los montos de sus pensiones, ella dijo con sonrisa confidente: `La bala de plata’.

“¿Y qué es eso?’, pregunté.

“Ella se encogió de hombros, y respondió `si las personas que componen la generación post-guerra descubren que no tienen suficiente dinero para vivir cuando sean mayores, siempre pueden volarse los sesos’.

Cuando hablo con adultos que desean ganar más dinero, recomiendo siempre lo mismo. Les sugiero que tengan en cuenta la perspectiva de su vida a largo plazo. A menudo, recomiendo asociarse a una compañía de network marketing, también llamado marketing Multinivel, para desarrollar aptitudes de venta. Tienen excelentes sistemas de formación y entrenamiento que ayudan a las personas a superar su miedo al fracaso y al rechazo, que es la razón principal por la cual la gente no es exitosa. La educación es más valiosa que el dinero, a largo plazo.

Cuando doy esta sugerencia, escucho a menudo “Oh, es demasiado complicado”, o “sólo quiero hacer aquello que me interesa”. 

 Desafortunadamente, hay cierto grado de verdad en la antigua afirmación “no puedes enseñar nuevos trucos a un perro viejo”. A menos que la persona esté acostumbrada a los cambios, es difícil cambiar. 

Si usted no desea trabajar para aprender algo nuevo y, en lugar de eso, insiste en convertirse en un alto especialista dentro de su campo, asegúrese de que la compañía para la cual trabaja esté adherida a un sindicato. Las asociaciones gremiales están diseñadas para proteger a los especialistas. 

Cuando interrogo en las clases donde enseño “¿Cuántos de ustedes pueden preparar una hamburguesa mejor que la de McDonald’s?” Casi todos los estudiantes levantan la mano. Entonces les pregunto, “si la mayoría de ustedes puede preparar una hamburguesa mejor, ¿cómo es que McDonald’s gana más dinero que ustedes?

La respuesta es obvia: McDonald’s es excelente en sistemas de negocios. La razón por la que muchas personas talentosas son pobres, es porque se enfocan en hacer una hamburguesa mejor, y no saben nada de sistemas de negocios.

El mundo está lleno de gente talentosa y pobre. Demasiado a menudo, son pobres o luchan financieramente o ganan menos de lo que serían capaces, no por lo que saben sino por lo que no saben.

Papá pobre deseaba que yo me especializara. Esa era su visión de cómo lograr un mejor ingreso.

Papá rico nos aconsejó a Mike y a mí que nos “preparáramos” a nosotros mismos. Muchas corporaciones hacen lo mismo. Hallan a un estudiante brillante recién salido de la universidad de negocios y empiezan a “prepararlo” para que algún día se haga cargo de la compañía. Los ricos a menudo “preparan” a sus hijos, o a los hijos de otro. Al hacerlo, sus hijos ganan un conocimiento superior respecto de las operaciones de los negocios, y de cómo se interrelacionan los distintos departamentos.

Las principales aptitudes de gestión y dirección necesarias para el éxito son:

1. El gerenciamiento del flujo del dinero en efectivo.

2. El gerenciamiento de los sistemas (incluyéndose a usted mismo, y al tiempo con su familia).

3. El gerenciamiento de las personas. 

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Un comentario sobre “Trabaja Para Aprender y no por el Dinero (7)

  1. Un libro maravilloso de principio a fin te mantendrá en las profundidades de la educación financiera, lo que nunca se imparte en las escuelas, aquí lo descubrirás.
    Lo recomiendo ampliamente.
    Felicidades R. Kiyosaki…

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