Aprende a Controlar tus Sueños

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Las pesadillas, y hasta los sueños agradables, a menudo tienen sus raíces en experiencias vividas. Algunos psicólogos opinan que debemos analizar su tema para obtener datos útiles.

Conozco a un joven a quien se le repite la misma pesadilla: el día de su graduación descubre que no puede rendir el examen porque había olvidado tomar cierto curso requerido. Sin embargo, hace cuatro años se titulo con distinción. Al comentar esta pesadilla con sus amigos, comprobó que varios de ellos tienen el mismo sueño… ¡incluso el padre de uno lo ha soñado durante 30 años!

De hecho, algunos investigadores señalan que un gran porcentaje de niños y adultos tienen sueños repetitivos que, si bien no siempre son idénticos, coinciden frecuentemente en el tema.

La pesadilla de mi amigo, por ejemplo, es una variante de lo que los investigadores llaman “el sueño del examen”. Werner Karle, un psicólogo de la Fundación del Centro de Los Ángeles, dice: “En algunas versiones el soñador no tiene tiempo para preparar su examen; en otras no encuentra el aula donde tiene que presentarlo, y en otras, reprueba debido a que estudió una asignatura equivocada”.

En las pesadillas también se dan situaciones como estar herido o en peligro, volar para escapar de un enemigo, o encontrarse desnudo en público. En cambio, los sueños agradables se enfocan hacia circunstancias en las que el sujeto es amado o admirado, ejecuta un acto heroico o una prueba de superioridad física, intelectual o moral al ganar algún premio u obtener algún triunfo sobre el enemigo.

Estudios realizados por Rosalind Cartwright, presidenta de la junta directiva del departamento de psicología y ciencias sociales del centro Medico Rush-Presbyterian-Saint Luke en Chicago, señalan que los sueños que se repiten son un poco más comunes y desagradables entre las mujeres que entre los hombres. Sus pacientes dijeron que cuando en la vida ordinaria pasaban por una racha de preocupación, estrés o depresión, tenían más conciencia de sus sueños y les era más fácil reconocerlos como algo familiar.

¿Cuál es la razón de que las imágenes de los sueños sean similares para tantas personas? “Porque infinidad de hombres tienen actitudes y experiencias parecidas”, explica la psicóloga. “Mucha gente suele angustiarse con sueños que se refieren a perder un avión o un tren. Y no es solo porque temen que les ocurra eso; también puede indicar que esas personas desean alcanzar el éxito y les preocupa quedar a la zaga”.

Aquellas personas que tienen sueños reiterados que no son alarmantes, están propensas a recordarlos como ligeramente interesantes, quizá temporalmente inquietantes, pero sin importancia. Cartwright opina lo contrario. “Sueños con las mismas características pueden ser señal de que algunas zonas de nuestra vida están bloqueadas por viejas aspiraciones, actitudes o conflictos. La emoción que nos producen (felicidad, turbación, frustración, tristeza) es indicio de lo que nos está sucediendo, o de lo que tememos o deseamos que nos suceda al estar despiertos”.

Las emociones de los sueños no sólo reflejan las que se viven en las horas de vigilia, sino también probablemente las afectan. El psicólogo Richard Corriere opina: “Los sentimientos de angustia, ira o desagrado que dominan la mayor parte de los sueños frecuentes, persisten aun cuando el sueño que producen estos sentimientos haya sido olvidado. Pueden afectar la forma en que nos sentimos por el resto del día y aun el resto de nuestra vida”.

En 1979, Rosalind Cartwright hizo un experimento con 60 mujeres recién divorciadas, muchas de las cuales soñaban, en forma repetida, que se habían reconciliado con su ex esposo. Cartwright observa: “En el sueño se sentían muy bien, pero al despertar, y tener que enfrentarse con la realidad de su separación, el ánimo les cambiaba en poco tiempo”

¿Sería posible enseñarles a estar mujeres a detener sus santiguos sueños y ponerse a tono con otros nuevos? Cartwright estimuló a cada una de ellas a imaginar que cuando el ex esposo apareciera en su sueño, no lo volviera a recibir, y en vez de ello, lo saludara con la noticia que se había vuelto a casar. “Esta historia”, explica “sin ser cierta, podría llegar a serlo; y la mujer, al menos, miraría hacia el futuro, y no hacia el pasado”. De manera asombrosa, varias lograron incorporar esta alternativa en sus sueños y de esta manera proporcionaron nuevas evidencias ene l sentido de que mucha gente auto disciplinarse con respecto a su conducta durante los sueños.

Por primera vez esta idea de controlar los sueños llamó la atención en los años cincuentas, cuando el psicólogo Kilton Stewart publico unos informes sobre los senoi (tribu de la Federación de Malasia) quienes enseñaban a sus hijos cómo manejar sus sueños. Informa que a un senoi joven que despertaba asustado porque en su sueño era perseguido por un tigre, se le estimulaba a hablar del sueño y sel e aconsejaba que, si se le repetía, se detuviera y se enfrentara a la bestia.

De este modo comprobaría que no tenía miedo. Si el tigre continuaba avanzando, debería gritar y pelear a distancia hasta que llegara ayuda.

Para cambiar nuestra reacción frente al sueño, debemos darnos cuenta de que estamos soñando y manejar el arte de invertir las acciones durante el mismo. “Ya que nada de esto es fácil”, advierte Richard Corriere, “tenemos que concentrarnos para cambiar la reacción al despertar y lograr un punto de vista optimista. Nuestros sueños nos darán cual debe ser el cambio y este a su vez nos dará sueños más satisfactorios”.

Richard cuenta de una mujer que regularmente soñaba con una inmensa ola que la arrastraba hacia el océano, amenazándola con ahogarla. Las personas estaban demasiado lejos para verla luchar en el agua y ella se sentía paralizada por el temor y no podía pedir ayuda. Cuando Corriere le pidió que estableciera alguna comparación entre su sueño y su vida cotidiana, ella le confesó que a menudo se sentía abrumada por las responsabilidades de su trabajo y el hogar, pero no le pedía ayuda a su familia.

El psicólogo la convenció de que tenía todo el derecho para solicitar dicha ayuda y que su familia no la menospreciaría por ello. “Hizo la prueba”, informa, “y la pesadilla desapareció. Aunque muchos de sus sueños continúan desarrollándose en la playa, ahora las personas están mas cerca y disfruta buenos momentos con ellas”.

Los psicólogos de la Fundación del Centro sugieren a la gente que desea tener éxito con sus sueños repetidos, formularse tres preguntas básicas: ¿Cómo me siento en este sueño? ¿Soy la figura principal? ¿Cómo podría modificar este sueño para sentirme mejor?

Richard ha comprobado que aquellas personas que durante sus sueños son espectadores o victimas en vez de ser figura principal, con frecuencia permiten que otros controlen su vida. “Si en sus sueños usted es sumiso, intente ser mas enérgico y agresivo cuando este despierto”, aconsejo.

Aun cuando alguien es el personaje principal en un sueño, esa persona a menudo pasa por alto la moraleja. Richard Corriere cita el frecuente sueño de un muchacho de 15 años que se veía montando el caballo ganador de una importante carrera. “En realidad”, cuenta, “el chico no era un triunfador, sino un estudiante mediocre con problemas en la escuela”.

Richard comprobó que le joven estaba consciente de su poca estatura y no se sentía seguro de si mismo en situaciones sociales. Sin embargo, su sueño le había dado la oportunidad de sentirse una persona de éxito. El psicólogo le sugirió que buscara en su vida diaria una contrapartida.

“Encontró un deporte, el tenis, para el cual la estatura carecía importancia, y lo práctico hasta llegar a ser muy bueno”, cuenta el psicólogo. “Esto mejoro la propia imagen que tenia de sí mismo y empezó a sentirse más sereno socialmente. Emprendió con vehemencia sus estudios y en poco tiempo se sintió tan satisfecho en su vida real como en sus sueños”.

No todos los sueños repetitivos tienen finales felices como este, pero muchos pueden procurar, por lo menos, un punto de partida. Werner Karle conoce a un hombre que con frecuencia tenía el sueño del examen a pesar de ser un medico establecido con muchos años de éxito. “Poco a poco comprendió que cuando se sentía ansioso o inseguro tenia dicho sueño, y este siempre aumentaba su malestar”, explica Karle. “Se liberaba de los sentimientos y del sueño recordándose a sí mismo: Yo aprobé ese examen. Me gradué en una facultad de medicina. No hay razón para que no pueda manejar el reto que se me presenta ahora”.

El primer paso hacia la conquista o exterminio de un sueño repetitivo, se da cuando enfrentamos los temores y esperanzas que este manifiesta. Si aprovechamos nuestros sueños para descubrir y reconocer nuestros verdaderos sentimientos, les daremos un desenlace positivo y podremos llegar a convertir nuestro sueños enemigos en serviciales amigos.

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